«Hace más de veinte años, Leonardo Espinosa y su hijo Marco compraron un fundo con cincuenta hectáreas de espárragos, lo que para esos años era una superficie tan grande que los convertía en los segundos productores de la zona de Linares y los cuartos a nivel nacional. Con la buena racha de precios de esos años pudieron incrementar la superficie, compraron otro fundo y, así, unos cinco años después pasaron a ser los primeros productores. Un elemento clave en este éxito fue contar con la cadena de producción completa. Según recuerda Marco Espinosa, alrededor del tercer año realizaron su propio packing y cámaras de frío, hicieron líneas de proceso y se convirtieron en exportadores. Así, hoy cuentan con la productora de espárragos Agrícola y Forestal Tierra Buena Ltda y la procesadora y exportadora Valle Suave. “Una de las ventajas que te puede diferenciar de un pequeño productor es que tener la cadena completa nos lleva a hacer un mejor aprovechamiento de nuestro producto y el hecho de tener una gran superficie te da un poco más de capacidad negociadora” Dos factores fueron primordiales para lograr consolidarse en este status: inversión y tecnología. Y es que cuentan con cerca de 80 hectáreas con riego tecnificado en espárrago y líneas de proceso que mandaron a hacer a Alemania. Así se trata de un modelo de negocio que apunta a las grandes superficies, con tecnología y cadena completa. “Ha sido la forma de consolidarse. Como esparragueros tenemos la mayor amenaza que es Perú, que hay momentos en que ingresa con espárragos frescos aquí al supermercado y nos compite en el mercado local. Por eso hay que ser muy eficiente, tener buenas producciones y estar consolidado en todas las líneas de proceso; ser capaz de tomar las mejores posiciones que hay en el mercado ya sea congelado, fresco o exportación y tener la capacidad de hacerlo”. El espárrago se comercializa como producto fresco y congelado, líneas en las que está presente Espinosa. El año 2016 tuvieron una producción de 1.300 toneladas, de las que el 50% se fue como producto de exportación –básicamente congelado- y la otra mitad quedó en el mercado interno como producto fresco. En la actualidad Espinosa trabaja con las variedades UC 157, Atlas y Apolo, cuenta con esparragueras de 30 años que ya están arrancando y esparragueras de unos dos años que están recién entrando a producir. “Afortunadamente en las variedades no ha habido un cambio en cuanto a color o características organolépticas, sino que han caído en obsolescencia por ser muy antiguas y tener bajas en la producción”. Si bien los precios son relativos de acuerdo a cada realidad, el que marca la tendencia es el producto congelado. “Si el congelado vale poco, voy a vender menos dentro del mercado interno, son dos curvas que van paralelas. El congelado en Chile debe ocupar el 70% del espárrago en el país”, comenta Espinosa. Como una hortaliza distinta al resto es como califica Espinosa al espárrago. Y es que según cuenta, se trata de un producto perenne con una cosecha temprana que permite dar trabajo a la gente antes. Además indica que el producto nacional se caracteriza por tener una muy buena calidad organoléptica, con un color verde intenso. A la vez se trata de un producto con una alta demanda de mano de obra, por lo que Espinosa optó por producir frutales como una forma de distribuir los riesgos. “Trabajo desde el mes de septiembre hasta diciembre. Los mismos tractores, administradores, camiones y todo lo ocupamos de nuevo en la producción de nuestros frutales (manzanas, peras, arándanos y frambuesas). Le damos mejor movimiento a nuestra maquinaria”, profundiza y comenta que los tractores trabajan unas 2.000 horas al año. Dado el escenario de la mano de obra es que la mecanización surge como una opción. Se trata de un carrito en el que el hombre corta igual el espárrago con la mano, la diferencia es que va sentado. Sin embargo, corresponde a una opción que los trabajadores no aceptan, ya que rinden más caminando. “La velocidad de avance en la cosecha es más rápido a mano. Estoy seguro que si traigo un carro y se lo ofrezco a los cosecheros no lo van a tomar porque buscan lo que sea más rentable y lo más rentable es ir sin nada”.
“Mejorar la calidad genética de las plantaciones y la diversidad de ellas, perfeccionar y actualizar la tecnología del riego, tendiendo a aumentar los rendimientos de las unidades productivas y permitiendo enfrentar en forma más dinámica los vaivenes del clima y de los mercados. Queremos ampliar las actividades industriales de las empresas del grupo para diversificar las alternativas de procesamiento de las frutas y hortalizas que producen nuestros predios, fortaleciendo así la red del holding en pos de la eficiencia de los procesos”.
“Tierra buena es una empresa seria y confiable y postula a consolidarse en el largo plazo, en su vocación produciendo cultivos para la exportación, aumentando la eficiencia por unidad productiva y dentro del grupo de empresas; plenamente insertos en el mercado internacional globalizado”.